Que frío hace, éste viento gélido
recorre mi cuerpo y me hace estremecer.
Aquí yace mi cuerpo en el suelo,
esperando su cruel e inevitable destino.
El abrazo frío del tiempo expirado,
se desliza sobre mi y acalla mi pensar,
haciéndome saber a donde voy a parar.
Su fría mano roza mi cara y me susurra:
"He venido por ti" y nubla mi vista.
Poco a poco mis sentidos dejan de funcionar,
mi cerebro se va apagando.
Pero no hay dolor, solo calma,
una calma inquietante pero relajante.
El abrazo de la muerte es el destino final,
al que todos habremos de enfrentar,
y no hay forma de evitar.
El abrazo de la muerte es el final del camino,
entre sus brazos hoy estoy y
pronto lo estarás tú.
Su aliento gélido y su lúgubre voz recorren mi ser
Y es la hora de que todo se apague...
Y la muerte me ha soltado,
solo para sacar su guadaña
y hacer su movimiento final...

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